Elegir una fecha concreta para dejar de fumar, en vez de decir "algún día", duplica las probabilidades de lograrlo. Márcala en el calendario y avísale a alguien de confianza — tener quien te apoye hace la diferencia.
El alcohol es uno de los estímulos más fuertes para fumar, porque baja las defensas justo cuando más se necesita voluntad. Lo mismo pasa con estar cerca de personas que fuman, o con costumbres diarias asociadas al cigarrillo — como el café después de comer. Evitar esas situaciones las primeras semanas facilita mucho el proceso.
Parches, chicles y trociscos de nicotina
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